La IA generativa ya forma parte del trabajo diario: redactar un correo, resumir un documento, preparar una presentación, analizar información, generar ideas o automatizar tareas. Pero muchas veces se utiliza sin tener claro qué datos se pueden compartir, qué herramientas son adecuadas, qué riesgos existen o qué responsabilidad asume la persona que la usa.