En España seguimos hablando de ciberseguridad como si el problema estuviera, principalmente, en las grandes empresas. Es una comodidad mental porque nos permite imaginar que el riesgo está en otro sitio, en el IBEX, en los sectores más regulados, en las empresas que ya tienen CISO, presupuesto y proveedores especializados. Pero la foto completa va más allá, ya que el verdadero punto ciego está en miles de empresas medianas y pequeñas que ya operan conectadas, dependen de terceros, usan servicios digitales para mantener su actividad y, aun así, siguen tratando la ciberseguridad como una compra puntual o como una conversación exclusiva de IT. En un país con 1,51 millones de empresas activas con uno o más trabajadores, seguir mirando el problema solo desde la gran empresa es, sencillamente, un error.
El mayor riesgo de ciberseguridad no está donde creemos